Alcanzar la Excelencia Gerencial con 6 Prácticas para Gerentes

Coaching para Gerentes
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Alcanzar la Excelencia Gerencial con 6 Prácticas para Gerentes
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Mucho se habla acerca de los buenos y de los malos empleados; parece que vivimos en una pirámide donde esperamos demasiado de los que están en la base y poco atribuimos a los que están en la punta… La realidad dista de la ficción y en materia empresarial la mayoría de empresas que no triunfan son resultado de gerentes mediocres, donde aunque con claras excepciones, muchas veces llegan a sus puestos por compadrazgos o cualquier otra circunstancia lejos de la meritocracia que se esperaría para dichos cargos; lo que resulta en una red flag para alcanzar la excelencia gerencial.

Es entonces donde la preparación y el apego a practicas comprobadas crea una gran diferencia entre aquellos gerentes comprometidos con el éxito de la organización y aquellos que son parte del problema.

En este episodio abordamos 6 practicas para gerentes que han sido probadas una y otra vez en círculos de alta gerencia y que si usted toma la decisión de incorporarlas en su abanico gerencial lograran marcar un antes y un después que comienza AHORA.

Práctica 1 – Regar el Jardín Interior

Esta práctica se centra en la auto-regeneración y el cuidado esencial que es necesario para que las demás prácticas puedan florecer de manera óptima. Alcanzar la efectividad gerencial y personal implica un balance entre la producción (P) y la capacidad de producción (CP). No obstante, muchas personas están tan inmersas en la producción que descuidan el mantenimiento y nutrición de su suelo interior. Este descuido se debe generalmente a que los beneficios del mantenimiento no son inmediatamente visibles y su visión es a corta distancia.

Regar el Jardín Interior implica diseñar un programa equilibrado y sistemático para el rejuvenecimiento personal en tres áreas clave:

  • Dimensión Física: Involucra ejercicio físico, nutrición y gestión del estrés. Al adoptar una dieta balanceada y realizar actividad física al menos 30 minutos al día, se cultivará proactivamente la fuerza y resistencia de nuestro gerente de éxito. De no hacerlo, la salud física se marchitará.
  • Dimensión Espiritual: Renovar el compromiso con valores fundamentales a través de la revisión de la misión organizacional, meditación o disfrutando de literatura gerencial o de escuchar un buen podcast en medio de la naturaleza. Ignorar esta dimensión conlleva al endurecimiento del espíritu.
  • Dimensión Mental: La mente se revitaliza mediante actividades como lectura, escritura y planificación. Este aspecto nutre al gerente quien al tener un objetivo claro logra priorizar lo más importante. El desdén hacia esta dimensión lleva a que la mente se vuelva mecánica.

Dado que estas tres dimensiones están interconectadas, regar el jardín en una dimensión tendrá un efecto beneficioso en las demás. Al trabajar de forma equilibrada en todas ellas, se fomentará el crecimiento de estas prácticas como un elemento enriquecedor de su vida gerencial.

Este proceso requiere tiempo y dedicación. Después de todo, son las prácticas las que logran alcanzar la excelencia al realizar aquellas tareas que otros suelen evitar.

Práctica 2 – Asumir el Control de su propio liderazgo

Cultivar la proactividad implica asumir la total responsabilidad de sus actividades gerenciales, ejercitando la capacidad para elegir cómo responder ante diversos estímulos. Esta práctica enfatiza actuar basado en decisiones conscientes, que están alineadas con sus valores personales, en lugar de ser una reacción compulsiva a las circunstancias externas de la organización.

La facultad de elegir su respuesta se asienta en tres pilares fundamentales:

  • Autoconciencia: Le permite distinguir entre su estado de ánimo actual y sus sentimientos y pensamientos subyacentes al liderar.
  • Imaginación Creativa: Le da la habilidad de concebir ideas de alta gerencia que trascienden su realidad inmediata.
  • Voluntad Independiente: Le permite actuar conforme a su autoconciencia de manera en que usted como gerente y la organización se vuelven uno.

A diferencia de una persona reactiva, que cede el control de sus decisiones y emociones a las opiniones y comportamientos externos, un gerente proactivo es guiado por sus propios valores y principios. Comprender esta distinción es crucial, pues le permitirá darse cuenta de que nadie puede afectar su bienestar emocional a menos que usted lo permita.

Aceptar esta verdad puede ser desafiante, especialmente si se ha habituado a atribuir sus problemas a factores externos o a la mala fortuna. No obstante, una vez que acepte que su situación actual es el resultado de decisiones pasadas, estará en posición de decir: «Elijo ser diferente hoy».

Una forma de evaluar su nivel de proactividad es observar el lenguaje que emplea. Si se encuentra diciendo cosas como «el director de marketing me irrita», está cediendo el control emocional a otra persona. Un enfoque proactivo sería pensar: «Estoy permitiendo que el director de marketing me irrite; puedo optar por responder de manera diferente».

Para mejorar su nivel de proactividad, considere las siguientes estrategias:

  • Reconozca las limitaciones de los demás, no como excusas para sus propias deficiencias, sino como oportunidades para elegir conscientemente sus respuestas.
  • Ponga énfasis en los aspectos que puede controlar efectivamente y despreocúpese de aquello que esta fuera de su margen de acción.
  • Preste atención al vocabulario que usted y los que le rodean emplean. ¿Cuán a menudo se usan frases reactivas como «tengo que» en lugar de «elijo hacer»?

Práctica 3 – Fomentar la Sinergia para alcanzar la excelencia

La sinergia es el principio según en el cual el conjunto es superior a la suma de sus componentes individuales. Esta práctica se centra en la colaboración creativa y el trabajo conjunto. Los gerentes con una mentalidad de ganar-ganar y que practican la escucha empática tienen la habilidad de capitalizar sus diferencias para crear soluciones y oportunidades que anteriormente no existían.

Al combinar diversas perspectivas en un ambiente de respeto mutuo, se da lugar a la sinergia. Los participantes se sienten libres para explorar la mejor alternativa posible, y frecuentemente descubren soluciones que son distintas y superiores a las ideas iniciales.

Esta práctica es un enfoque de resolución de problemas que se apoya en los recursos humanos, a diferencia de métodos basados en relaciones humanas. Estos últimos son empleados por individuos inseguros que tienden a asociarse con personas de opinión similar y que buscan constantemente aprobación y conformidad en su entorno.

Práctica 4 – La Esencia del Liderazgo Personal al alcanzar la excelencia

La práctica de iniciar con un objetivo claro es fundamental para el liderazgo gerencial, y enfatiza la importancia de empezar cada día con una comprensión nítida de la dirección y el destino que se quieren alcanzar. Esta práctica distingue entre liderazgo y gestión. Mientras que el liderazgo se enfoca en la pregunta «¿qué quiero lograr?», la gestión se preocupa por «¿cuál es la mejor forma de lograrlo?».

Imaginemos a un grupo de personas abriéndose paso a través de una selva. El líder es quien trepa al árbol más alto, observa el entorno y declara «estamos en la selva equivocada». Los gestores, por otro lado, están más preocupados por la eficiencia de cómo se corta la maleza. Para ser efectivo, no basta con trabajar arduamente; es crucial estar en la «selva» correcta. Por lo tanto, el liderazgo debe preceder a la gestión en la ruta para alcanzar la excelencia.

Una gerente centrado en principios evalúa opciones de manera objetiva, tomando en cuenta múltiples factores y evitando los sesgos inherentes a otros tipos de centros. Las decisiones basadas en principios son proactivas, reafirman los valores, permiten una comunicación honesta y son emocionalmente satisfactorias.

Práctica 5 – Priorizar la Comprensión Antes de Buscar Ser Comprendido

Esta práctica representa el núcleo de la comunicación efectiva y es una de las habilidades más impactantes que se pueden adoptar de inmediato. A lo largo de la vida, la mayoría de las personas se capacitan en habilidades de comunicación oral y escrita, pero dedican poco tiempo a desarrollar la habilidad de escuchar para entender realmente el punto de vista del otro.

Es raro encontrar a un gerente que escuche con el objetivo de entender; la mayoría de la gente escucha con la intención de responder. Escuchar empáticamente no solo es una herramienta poderosa sino que también proporciona información precisa para actuar. Esto significa dejar de ver el mundo a través de su propio filtro y esforzarse por entender cómo la otra persona percibe la realidad.

Cuando una persona se siente comprendida, está más dispuesta a escuchar su perspectiva y a colaborar en una solución mutuamente beneficiosa. Este es el principio detrás del enfoque «ganar-ganar», que se convierte en una posibilidad real solo cuando ambas partes se sienten que están siendo comprendidas y por supuesto, el gerente de éxito debe tomar ventaja de esto y así estará más cerca de alcanzar la excelencia.

Práctica 6 – Priorizar lo Esencial: La Administración Personal para la Eficacia

Para llevar a cabo una administración del tiempo efectiva, considere la siguiente matriz que clasifica las actividades en función de dos variables:

  1. Su importancia en relación con su misión y valores, y
  2. Su urgencia en términos de demanda inmediata de su atención.

Por consiguiente abordemos en detalle los cuadrantes en los que podemos categorizar nuestras actividades gerenciales:

  • Cuadrante I: Actividades importantes y urgentes, como crisis o proyectos con plazos ajustados.
  • Cuadrante II: Actividades importantes pero no urgentes, como la planificación estratégica, el aprendizaje continuo o la construcción de relaciones.
  • Cuadrante III: Actividades urgentes pero no importantes, como interrupciones y llamadas que requieren su atención inmediata pero que no están alineadas con sus prioridades.
  • Cuadrante IV: Actividades que no son ni urgentes ni importantes, tales como tareas que consumen tiempo sin aportar valor real.

Las personas efectivas minimizan el tiempo que pasan en los Cuadrantes I, III y IV, y maximizan su enfoque en el Cuadrante II. Estas son las actividades que a menudo se pasan por alto debido a su falta de urgencia, pero que son críticas para el éxito a largo plazo y que requieren de una inteligencia viva para concretarse y no solo para razonarse en el emocionante camino para alcanzar la excelencia.

La Síntesis: La Ruta Ineludible hacia la Excelencia Gerencial

Este capítulo ha desentrañado seis prácticas fundamentales que separan a los gerentes excepcionales de los mediocres. Desde la auto-regeneración y la proactividad hasta la sinergia y la administración del tiempo, cada práctica es un pilar que sostiene el edificio del éxito gerencial. Incorpore estas prácticas en su repertorio y experimentará una transformación no solo en su eficacia laboral, sino también en la dinámica de su equipo y en los resultados de su organización.

Conocer estas prácticas es solo el primer paso en su viaje hacia la excelencia. La implementación efectiva de estas estrategias requiere una orientación experta para adaptarlas al contexto único de su organización, un acto que se asemeja más a un arte que a una ciencia.

Aquí radica nuestro desafío para usted: considere nuestros servicios de Coaching Gerencial como el catalizador indispensable para lograr la grandeza organizacional que usted y su empresa merecen. Sin una guía experta, el camino hacia la excelencia es no solo arduo, sino a menudo inalcanzable. Nuestra experiencia y enfoque personalizado garantizan que los principios discutidos en este episodio sean más que simples palabras en un podcast: serán la columna vertebral de su éxito para alcanzar la excelencia.

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